La micropigmentación consiste en la microimplantación de pigmento con un dermógrafo, que para explicarlo de manera sencilla, es un aparato eléctrico conectado a una fuente de alimentación, al cual se le ajusta un cartucho con una aguja que se impregna en pigmento y que se mueve arriba y abajo penetrando en la piel a gran velocidad. Podríamos decir que la implantación del pigmento se facilita por punteo.

 

El microblading y el nanoblading se realizan sin máquina eléctrica. Se trata de un pen o tebori, que tiene sujeto en la punta una aguja con muchas puntas en forma de peinecillo. La implantación del pigmento en este caso se realiza por rallado de la piel al deslizar dicho peinecillo, colocado perpendicularmente a la piel, por la superficie de la misma. El movimiento es manual, ya que este aparato no es eléctrico. El nanoblading se realiza con una aguja muy fina que es capaz de trazar pelos muy finos y con aspecto muy flexible y por lo tanto el aspecto es aún más natural.

 

La micropigmentación, el nanoblading y el microblading de cejas por lo tanto, son técnicas muy distintas. Si bien las tres están creadas para mejorar el diseño de las cejas, poblarlas y redibujarlas mediante la implantación de pigmento en la piel, el procedimiento en el que se basa cada una de ellas es bien distinto. Vamos a ver las diferencias entre unos y otros sistemas y qué nos ofrece cada uno de ellos.

 

 

En los últimos años han aflorado múltiples centros donde se realiza microblading. Realmente no son centros de micropigmentación, solo hacen esa técnica. Y aunque con microblading y el nanoblading se pueden trazar pelos, si no se combina con micropigmentación, el resultado es pobre y entre pelo y pelo se ve la piel desnuda. En resumidas cuentas no podemos lograr unas cejas hiperrealistas con solo microblading.

 

Lo más importante es conocer y controlar lo que nos ofrecen las dos técnicas para sumarlas y conseguir unas cejas con máximo hiperrealismo. En EsteticaDiez hemos desarrollado una técnica combinada para realizar cejas perfectas. Gracias al nanoblading hacemos pelos flexibles, naturales ordenados de forma aleatoria y la micropigmentación nos permite crear un fondo para que esos pelos sean totalmente creíbles y sea realmente imposible distinguir un pelo natural de uno artificial. Los resultados son realmente espectaculares. Nada que ver con un microblading donde se ven pelos paralelos con la piel de fondo.